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jueves, 2 de mayo de 2013

¡¡Primer post!!

       
        Hoy empiezo este nuevo blog con mucha ilusión. Una de mis inquietudes es aplicar en mi vida diaria (occidental) el Ayurveda. Y eso mi incluye mi faceta preferida: ser mamá. Llevo bastante tiempo tratando de ligar lo mejor de las dos culturas para que mi pequeña crezca lo mejor y más sana posible. Aunque a veces sea difícil o te miren raro vale la pena. Ahora me gustaría compartir mis trucos, experimentos y aplicaciones ( ¡los desastres también!) con el mundo exterior.


       Por que es muy bonito hablar de energías, armonía y chakras pero en nuestra vida familiar, sobretodo como madres, creo que  se agradecen mucho los consejos prácticos (y terrenales) que se puedan aplicar a peques de todas las edades. Tanto en alimentación como en muchos otros aspectos.
Es sabido que el ayurveda en esta parte del mundo aún es un recién nacido (descubierto) que brota tímidamente. Es por eso, supongo, que no se encuentra fácilmente, por no decir que (casi) no se encuentra, nada relacionado con los niños o bebés. A pesar de que una de las ramas principales de la medicina ayurveda es la pediatría. En la que se trata también la concepción, embarazo, parto, lactancia, post-parto, etc.

        Os cuento un poquito acerca de mí:  soy terapeuta ayurveda, especializada en nutrición, y sigo estudiando, leyendo y formándome incasablemente. Soy mamá de una princesita de dos años y medio. Tengo mucha suerte ya que es una niña que come de todo, que está encantada y acostumbrada a probar todos los "mejunges" de su mami. 
Muy a mi pesar he tenido ocasión de poner en práctica remedios ayurvédicos con ella ya que nació con una fístula braquial y durante un año, hasta hace poco, ha tenido complicaciones e infecciones. Tengo pensado contar esa experiencia en otro post.

      Pero enfermedades aparte, es divertido ir investigando con los pequeños de la casa los beneficios de esta medicina natural. A veces se hace difícil diferir en algunos aspectos muy arraigados, el ejemplo que más  me gusta explicar es el de los caramelos y "chuches": a pesar de la corta edad de mi retoña hace ya mucho tiempo que le ofrecen por doquier golosinas en un gesto de cariño o simpatía, y que me pone en el brete de tener que rechazar cortésmente, bajo la mirada al principio atónita y luego resignada de la peque, el ofrecimiento. "No gracias, ella no come chucherías. No, no, de verdad."  Cara de pasmo total. Pues no, mi hija no come (ha comido alguna en alguna ocasión pero me sobrarían dedos de la mano) golosinas plasticosas llenas de colorantes y venenos varios. Son una bomba para el cuerpo, veneno puro sí, y yo soy la rara por no dárselas a mi hija, pero la experiencia es un grado y ya no me sonrojo cuando me miran mal o sorprendidos. Todo lo contrario, lo declaro con un gran orgullo. Enfín, otro buen tema para un post.

       Lo dicho, os ofrezco un rinconcito de una mamá ayurveda, primeriza y entusiasta de los niños y las terapias naturales, en sus locas aventuras de la vida cotidiana.

                 ¡Espero que os guste!