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domingo, 9 de febrero de 2014

Marchando una de reflexiones sabadeñas lluviosas




      Poco a poco este rinconcito de mi vida va dejando entrever pinceladas de cómo soy. Cómo es mi vida. Cada vez estoy más cómoda. Aunque sé que aún queda mucho trecho...

Estoy muy contenta porque estoy aprendiendo millones de cosas, voy moldeando el blog, sobretodo el diseño, que me tiene loca, loca de amor y de nervios, según el momento... Cada vez soy más constante publicando... Y recibir premios blogueros ha sido un subidón tremendo.

Hoy, lluvioso sábado casero, abriré un poquito más la puerta a mi interior...



      La vida es extraña a veces, irónica. Tengo la tremenda convicción de que todo pasa por algo, es una de mis máximas, y la verdad es que en muchos momentos me ha ayudado pensar de esa manera, resulta útil para relativizar y cambiar un poquito el ángulo de visión... Yo hace años era muchísimo más dramática y negativa, pesimista... o sentida, no sé, soy muy sensible, aunque ahora sea bastante fuerte, o eso parece-dicen, supongo que a base de experiencias, algunas bastante duras, he ido evolucionando. Y trabajarlo, leer mucho, meditar, querer,...
Tengo un mundo interior desbordante, desde siempre, y eso es bueno casi siempre, aunque a veces me gustaría ser mucho más simple, me ahorraría muchas vueltas de cabeza. Y mareos mentales, muchos mareos. Pero enfín, no lo puedo evitar.
Escribir ha sido, desde que tengo uso de lápiz, mi gran bálsamo, mi manera de canalizar mi interior. Desde hace unos meses también la fotografía es una de mis pasiones, siempre había estado muy latente, agazapada, y este ha sido el momento en que ha podido fluir de verdad. Y me apasiona...
Me encanta que en esta nueva etapa de mi vida el lado creativo fluya de esta manera, nunca lo había dejado desbordar tanto ni hacia fuera, y poco a poco, voy encontrando miguitas de seguridad que dejan que una parte se filtre al mundo. Voy perdiendo la aterradora timidez de mostrar todo eso. No es nada sencillo para mí, no fluyo (siento repetir tanto esta palabra pero es la única que describe la sensación exacta) igual, pero no desisto y lo trabajo. Espero ser capaz algún día de plasmar lo que quiero y no ser tan sumamente autocrítica e insegura. Estoy en ello...
No me resulta nada fácil escribir mis reflexiones de manera "pública", porque siempre habían rellenado libretas infinitas bien escondidas (o eso creo), y resulta mucho más liviano saber que nadie lo va a leer... Pero lo dicho, evolución.
Así que escribir estas "sabadeñas" es una especie de terapia para muchas cosas. No sólo para vaciar mi interior, porque eso lo sigo haciendo en mi libreta, desde hace unos meses prácticamente a diario, sino para ser capaz de compartir, de aprender a mostrar. Y es una mezcla heterogénea de vergüenza y satisfacción. Una tímida sonrisa.
Y lo que pienso últimamente muchas veces es que, al final, irónicamente, después de millones de vueltas vitales, a lo que me ha conducido mi vida es, en esencia, a escribir. Y a querer escribir antes que dedicarme a otra cosa. No sé cómo ni nada concreto. Sólo que esa idea me llena más que nada, no deja sitio para mucho más. Recuerdo que hace unos meses un día mi cabeza hizo un 'click' y me di cuenta de que prácticamente lo único que había sido constante en toda mi vida era eso: escribir. Y me sorprendí tanto...por no haberlo pensado antes, por no haberme dado cuenta ni la oportunidad, por sentir siempre que no valía para llevar mi vida por el lado creativo...
Será, con mucha suerte, un complemento de mi trabajo, pero el haber llegado a sentir, pensar, saborear ese ¿y...porqué no? ya ha sido tan valioso para mí...
La medicina y la alimentación son también vocacionales, lo llevo dentro, muy dentro, aunque es diferente. Supongo que por eso el blog me llena tanto, y me da la sensación de que he encontrado algo tan especial para mí, por que es la unión de mis dos vocaciones...
Enfín, podría seguir divagando eternamente sobre esto... sólo que estoy feliz y aterrada a partes más o menos iguales...

Buenas noches.....

Mama A.