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lunes, 7 de octubre de 2013

Desayunando... ¡Que es domingo!



                   Ya que es domingo vamos a darnos el gustazo de desayunar como Dios manda... ¿A que apetece? En casa la liturgia del desayuno de fin de semana es uno de nuestros grandes placeres. No hace falta que sea tremendamente abundante, refinado o sofisticado. Simplemente gustoso. Sin prisas, sin nervios, sin "no te manches que te acabo de vestiiiir", sin relojes y sin legañas. Un rato en familia, en pijama y en calma. Una mesa bien puesta, bonita, con todos sus elementos (aunque después el lavavajillas rechine), servilletas de tela, mantequera, las tazas con sus platos, alguna flor recién cogida del jardín (es que no lo puedo evitar, me chifla), todo, todo, todo. Si me animo y es un poco pronto es probable que aparezcan en la mesa chapatis, filloas, tortitas, bizcocho o alguna bomba calórica similar... Mmmm... Delicioso.



Nuestro "menú" se suele componer de: café o té para los mayores (si alguien quiere leche, de avena), para la peque leche de avena o de vaca pero hervida y especiada (clavo, cardamomo y una pizquita de cúrcuma) con copos de avena o cereales eco (si quiere) y chapatis, madalenas, tortitas, tostadas, o similar, normalmente de preparación casera, untados de ghee o tahini  y mermelada. Ya veis que no es muy elaborado (no, los domingos a las seis de la mañana TODO el mundo duerme aún), ayurvédicamente bastante equilibrado y riquísimo.

En resumen, se trata de pasar un buen rato juntos, disfrutando de un buen y abundante desayuno, charlando y planeando el día, tranquilos y con ese aroma tan especial flotando en el ambiente, ese que recordaremos toda la vida...

¡¡Feliz domingueo!!